• Metz

Piedras Naturales ¿Por qué trabajo con ellas en mi joyería?


Hablar de las piedras es entrar en un terreno amplio y maravilloso que siempre me gusta visitar y que me hace perderme por horas. Cuando me preguntan por qué me gustan tanto o cuál de ellas es mi favorita ¡uff! no encuentro una respuesta única; hay muchas posibles.


Cada una de ellas tiene su personalidad, su magia, su vibración, su encanto y su contundencia. Y muchas veces dependiendo de cómo está mi ánimo y lo que está pasando en mi vida es la preferencia que puedo sentir con alguna de ellas. Es como interactuar con las personas, con algunas piedras haces clic de forma inmediata y con otras es más tardado o complicado, incluso puede no haber en ese momento un clic o nunca. Adoro el Jade jadeíta de Guatemala y sus muchas tonalidades verdes que me hacen entender el ciclo de la vida; no deja de sorprenderme la fuerza de la obsidiana que la hace una de mis grandes maestras; la labradorita me hace darme cuenta de la ética en mis actos; el cuarzo rosa ha sido mi aliado para calmar mi corazón en momentos difíciles; y así con muchas de ellas. Decir que una es mi favorita es entrar en complicaciones horribles.


Desde hace mucho tiempo y en diversas culturas se han usado las gemas naturales de varias maneras, como elementos ornamentales por su gran belleza; como herramientas por su poder y contundencia en sus filos; como elementos de protección por su vibración y misticismo; como elementos alternativos para la salud por sus propiedades químicas; por la razón que sea han sido parte fundamental de nuestra historia social, cultural y de intercambio económico, incluso de estatus y poder.


No cabe duda que la belleza de las piedras puede maravillar a cualquiera, sus colores tan únicos, las formas, texturas, peso, consistencia, rareza y múltiples variedades que una piedra puede tener. Cuando tomamos una piedra entre las manos no sabemos de inmediato qué de ella nos cautivó porque se convierte en el resultado de un todo. Después con ojo más objetivo uno puede apreciar sus características y ver que al tacto no se siente igual un cuarzo a un jaspe; que no pesan lo mismo una obsidiana a una turquesa; que, aunque sean azules la sodalita y el lapislázuli, son muy diferentes y si hay más curiosidad todavía hasta podemos detectar algunos aromas en ellas.


Cuando trabajo con las piedras lo hago a través del respeto, la complicidad, la empatía, la escucha, el sentir y la vibración con la que ambas partes participamos desde siempre. Es la relación que establecemos la que nos hace llegar a los resultados que tanto nos distinguen en nuestro trabajo en Metz. Desde hace muchos años descubrí mi pasión por las piedras y mi muy particular forma de relación con ellas y agradezco que hasta ahora me dejen trabajar con ellas en un sentido sanador en la evolución del ser empezando por mí. Después de ello interviene el conocimiento de las propiedades químicas de las piedras que me ayudan a establecer, entre muchas cosas, cualidades sanadoras y relaciones emocionales que trabajan directamente con la sanación interior. Cuando cambia nuestro entendimiento de las cosas, cuando nuestro enfoque de la vida se modifica también lo hace nuestra vibración personal y es ahí donde la energía de las piedras y la nuestra hacen clic y sucede la magia. La energía cambia, se limpia, despeja, nos pone en estado de alerta y nos permite sanar muchos aspectos de nuestra vida. Pero no hablamos de magia simple, por ejemplo, hay piedras sanguíneas que hacen que se muevan nuestras células y con ello se limpie nuestro organismo y se active y por lo tanto, estas piedras se asocian o se relacionan con la pasión o la alegría; pero eso es solo una asociación de lo que la fuerza y energía de la piedra por su consistencia en sí misma puede llegar a ejercer en una persona.


Hay un millón de cosas qué podemos observar al trabajar con las piedras; una de ellas es la consistencia química y mineralógica de la piedra que la hace particular debido a su formación volcánica, sedimentaria o metamórfica; y gracias a ello es la fuerza que puede ejercer en nosotros y en los ambientes donde se encuentren. Otra es su vibración mística que conecta con energías sutiles y con explicaciones que no atienden al mundo de lo concreto y que conecta con nosotros como seres que también vibramos y estamos compuestos con partículas minerales. Y otras con asociaciones emocionales, metafísicas, psicológicas con amplios conocimientos del ser, etc. Todas y en conjunto hacen del uso de las piedras todo un maravilloso mundo lleno de posibilidades.


Es ahí cuando entendemos que muchos simpaticen con las piedras, que gusten de ellas, que busquen entenderlas y gracias a lo que hayan experimentado puedan recomendar su uso. Sin embargo, como he comentado es un mundo enorme, mucho conocimiento detrás y sobre todo mucha responsabilidad y respeto en la recomendación de sus usos. Hay serios sanadores que usan responsablemente el conocimiento gemoterapéutico para el tratamiento sanador de sus pacientes teniendo un gran conocimiento del ser y su organismo. Gemólogos experimentados con un gran ojo científico que saben ver las partes internas y composiciones mineralógicas de una gema con otra; y claro, también tristemente mucha gente sin conocimiento alguno que solo ven las piedras como moneda de cambio, incluso con un gran desconocimiento de ellas usando imitaciones.


Sea como sea, el mundo de las piedras es amplio y maravilloso. Me he dejado cautivar por ellas, las escucho y sé que cuando digo que hablo con ellas y que nos comunicamos suena de locos, pero he aprendido a respetar esa parte tan mía que me hace conectar con ellas desde hace mucho tiempo. En Metz combino no solo sus cualidades químicas sino también sus asociaciones en un trabajo sanador donde la metafísica, la astrología, y mi parte terapéutica y bruja hacen un clic perfecto desde hace muchos años en la creación de mis joyas. Cada día me enamoro más, entiendo más y me dejo llevar más por la magia, fuerza y personalidad de cada una de las piedras con las que trabajo.



Entonces intentando responder por qué trabajo con ellas diría que es por cómo siento la tierra misma vibrar y hablarme directo al corazón, porque siento como todas las capas de mí se conectan con el cielo y la tierra al mismo tiempo. Sé que cuando experimenten la magia de las piedras naturales en sus vidas no podrán sino apreciarlas y buscarlas como compañeras y guías. En nuestra joyería tratamos de tener una amplia variedad de piedras naturales para ti.


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